jueves, 11 de febrero de 2016

El arte de inmortalizar lo efímero



“La única gente que me interesa es la que está loca, la que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas”. Esta cita de Jack Kerouac de la novela en El Camino, nos sirve para presentar el protagonista del post de hoy, es Bill Cunningham, el fotógrafo que lleva una vida inmortalizando el estilo de los neoyorkinos.

Antes de que las aspirantes a it-girls, socialites y el resto de reptiles del mundo dela moda se rebanaran los sesos con estilismos imposibles para aparecer en el blog de Scott Schuman (The Satorialist), Bill llevaba un par de décadas capturado la esencia y el estilo de los habitantes de la Gran Manzana.



Si te apasiona la moda, seguro que habrás visito alguna imagen del señor Cunningham, o habrás escuchado hablar de él o se su columna en el Times. Cada sábado el rotativo publica en la sección “Onthe Street” un collage de instantáneas, en las que el artista muestra su particular visión de la moda.
Un fotógrafo que busca gente diferente o estrafalaria en una ciudad como Nueva York, no tiene nada especial. Personalmente, no tengo la capacidad de valorar técnicamente sus imágenes (soy un desastre, de esa clase de personas que cuando hace un foto con una cámara réflex, usa el modo automático) pero si soy capaz de ver la belleza que hay en ellas.

bill cunningham ny

Pero, lo que realmente admiro de Bill es la pasión con la que vive su trabajo. Un artista que tiene casi 90 años, y que cada mañana, sale a recorrer la ciudad con su bicicleta su cámara analógica y su chaqueta azul. Muchos de nosotros, por no decir la gran mayoría, a su edad (si es que tenemos la fortuna de llegar a esa edad) y con su prestigio estaríamos disfrutado de un merecido retiro en Miami o en California, con un margarita y disfrutando del Sol. Sin embargo, él sigue buscando la belleza de forma incasable.

Como otros artistas llegó a la fotografía de forma casual. Abandonó sus estudios en Harvard y se trasladó a Nueva York para diseñar sombreros. Un par de años después, para inspirarse, comenzó a recorrer la ciudad en busca de ideas. Durante un tiempo escribió crónicas de moda y estilo de vida en el Chicago Tribune. Su debut en los medios como fotoperiodista fue 1978, concretamente en el New York Times, con una foto de una mujer elegantemente vestida cruzando la calle. Aquella mujer que se movía de una forma especial y que llevaba un bonito abrigo era Greta Garbo. Aunque él no la reconoció, le hizo la foto porque su estilo le llamó la atención.

Ana Wintour, la directora de la versión americana de Vogue, ha dicho de él: “Todos nos vestimos por y para Bill”. Contar con el beneplácito de la todopoderosa Wintour no es fácil (que son lo digan a todos los diseñadores, fotógrafos y cualquier otro profesional que ha visto como su carrera se detenía porque a la directora nos le gustó su trabajo).

En la semanas de la moda de Nueva York y Paris, es habitual verle disparando con su Canon, mientras el resto de compañeros se agolpan a pie de pasarela, el bueno de Bill busca un mirada distinta. Mostrar ese detalle único, sin recurrir a los clichés, es lo que diferencia a un genio del resto de los mortales.

Para conocer más en profundidad la figura y la obra de Cunningham, os recomendamos el documental de Richard Press. Una pieza en la que el equipo de Press acompaña en su a día a día por la calles de la ciudad de Nueva York al artista.

En un mundo que todo y todos tenemos un precio, ver a personas que trabajen porque aman lo que hacen, sin importarles el dinero, es muy inspirador. "Money is the cheapest thing. Liberty and freedom are the most expensive". Con esta inspiradora frase de Bill os deseamos un feliz finde.


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